23.11.04

Cambio de programa de Historia

Vamos a ver. Tal vez ustedes pensarán que lo mío es hasta aquí una cuestión personal. Pero quisiera saber cómo califican las autoridades y el público en general la última medida de nuestra rectora. Un día en que se levantó con ganas de leer los papeles que pululan en su escritorio (los que periódicamente terminan en la basura, dada la incapacidad de gestión de la rectora, y provocando así que el comercial se pierda información vital), se encontró con el programa de Historia de 1er año. Le dio un vistazo, y concluyó: "Esto es una aberración".
Tomó su lapicera, y tachó burdamente los apartados siguientes:
"- El Mediterráneo antiguo. Algunas relaciones de dominio e intercambio entre las sociedades.
- Las sociedades y los centros ceremoniales en América. Chavín en los Andes. Los olmecas en el México actual"
Los reemplazó por este:
"-El cristianismo. Jesús de Nazareth. Persecuciones. Constantino. Edicto de Milán. Teodosio. Imperio romano cristiano"
¿Debo agregar algo más?
No sólo seguimos ignorando nuestra historia latinoamericana, burdamente tachada en los colegios, sino que además las reemplazamos con contenidos de la Edad Media.

23.10.04

Tomás Abraham

"...el día que entendamos que las campañas moralizadoras de los sucesivos gobiernos nacionales no son el barniz de la política sino una de las ideologías fundamentales para justificar estrategias de grupos de poder, ese día comenzaremos a escribir esta historia política que falta. La homosexualidad no es una enfermedad, pero decirlo así sí lo es. Esta enfermedad se llama sadismo institucional. Se sostiene en un placer exclusivo de los que ejercen funciones de autoridad. Este placer, a su vez, se basa en la crueldad. Una de las características claves de la crueldad es humillar".
Tomás Abraham
"Pensamiento Rápido"
Buenos Aires, Sudamericana,2001

12.10.04

Otra vez la puerta

Esta vez no pudimos entrar hasta las ocho porque durante el fin de semana llenaron las cerraduras con masilla. Con herramientas que nos prestaron los vecinos, y rodeados de todo el alumnado deseoso de que fracasáramos, pudimos finalmente abrir la puerta. Por supuesto, nadie se preguntó nada. Nadie quiso saber qué nos querían decir con semejante acción.
Vale agregar que la semana pasada, el llamado Consejo de Convivencia expulsó del colegio a cinco alumnos. Cinco (¿estará mal decir que esta barbaridad sólo habla de nuestro fracaso como institución educativa?). Ya sé que en realidad se les da el pase a otro colegio, pero nuestra capaz e idónea rectora insiste en que todo eso es sinónimo de expulsión.
Me pregunto cuánto faltará para que directamente nuestros niños incendien el colegio con nosotros adentro. Me pregunto si resistiremos con salud hasta que llegue la jubilosa (para nosotros) jubilación de estos bodoques.

10.9.04

Agresiones al alumnado

¿Puede una rectora de una escuela media gritarle a cuatro alumnas, fuera de sí, sólo porque ellas son "rebeldes"? ¿Se puede amenazar con sancionar a todo un curso porque se trata de alumnos que "no acatan las órdenes"? Lamento decir que sí, para la Secretaría de Educación de la Ciudad de Buenos Aires se puede, ya que permite que estas cosas sucedan un día como hoy, en que se ha realizado el acto del Día del Maestro.
¿Puede una rectora gritarle a una jefa de preceptores y a un preceptor porque permiten que un curso sea "rebelde"? ¿Suele ocurrir que un preceptor intente calmar a una rectora que grita desaforada, totalmente enfebrecida, casi al borde de la locura? No sabemos si esto suele ocurrir. Lo que sí sabemos los docentes del comercial, porque lo vivimos todos los días, es que una rectora así puede estar en su cargo todo el tiempo que le plazca. Este es el país de la impunidad. Este es el país en el que una rectora desprecia el Estatuto del Docente y las leyes de la legislatura del Gobierno de la Ciudad, pero que se sirve perfectamente de ellos para permanecer robando un sueldo de docente.
¿Qué se le explica a unos alumnos agredidos flagrantemente por una rectora enloquecida? ¿Cómo restablecer el vínculo con el colegio? ¿Cómo lograr que los alumnos no sueñen con incendiar la escuela?
Cuántas preguntas tristes. Cuántas dudas que los responsables de la educación no tienen ganas de responder. Todos, todos esperan que se la lleve de una vez la jubilación... ¿y mientras tanto?

2.9.04

Aulas en llamas

Miércoles 1 de septiembre de 2004
Alumnos algo desmedidos en sus bromas juegan con un encendedor cerca de las cortinas del aula de tercer año del turno mañana. De pronto la cortina se enciende, provocando la desbandada del alumnado. La preceptora a cargo les ordena salir, y, en medio de los gritos y las corridas, un alumno toma el matafuegos y apaga las llamas. Luego se entretiene en vaciar el contenido del matafuegos en el aula y sobre sus compañeros que volvían a buscar sus mochilas. El aula queda como si hubiera nevado en su interior. La cortina deja una marca de hollín en el techo.
Veinte minutos después aparece la rectora, con su habitual cara desencajada. Tal vez esté preocupada por si hay alumnos o docentes heridos, por si alguien se intoxicó con la cantidad de polvo de matafuegos que llena la atmósfera, o por si alguien se lastimó en su afán de huir de las llamas. Tal vez se esté cuestionando la razón por la cual los alumnos tienen necesidad de acometer ese tipo de actos para ser escuchados. Pero no, su única pregunta, en su habitual tono cuartelero, fue:
- ¿Y ahora quién va a limpiar todo esto?
No, señores, el comercial no tiene solución hasta que alguien se lleve a esta gente lejos del sistema educativo.

24.8.04

La represión en el siglo XXI

Un compañero de trabajo me ha prestado el libro "La Otra Juvenilia - Militancia y represión en el Colegio Nacional de Buenos Aires 1971 - 1986", de Editorial Biblos, escrito por Santiago Garaño y Werner Pertot. He encontrado con horror que los sistemas represivos que se utilizaban durante la dictadura dentro de esa institución son muy parecidos a los que nosotros estamos obligados a observar dentro del comercial.
Veamos fragmentos del "Esquema normativo para preceptores" vigente en esos años de genocidio dentro del Nacional Buenos Aires. Hay que agradecer que nuestra rectora no tenga una copia en su poder (¿o sí la tiene?).
"El preceptor evitará toda tendencia a ganarse la simpatía del alumnado o poseer favoritismos. No tuteará a los alumnos ni se dejará tutear por ellos. Los conducirá con correcta exigencia, con firmeza y respetuosidad".
"El arquetipo de preceptor tiene que formarse en el espíritu del alumno con un pequeño componente de afecto, uno enorme de respeto y otro importante de razonado temor".
"Desde el momento en que los alumnos trasponen la puerta del colegio el silencio deberá ser absoluto, encargándose los preceptores del mantenimiento y restablecimiento del mismo si fuera necesario".
"Los alumnos permanecerán de pie y en silencio al lado de sus bancos hasta que el preceptor los salude".
En 1984 asume como rector Horacio Sanguinetti, y en su discurso inaugural se refiere a este tema:
"El régimen disciplinario tenderá a hacer compatible la libertad con el orden. No es cierto que ambos términos se opongan. El rector está consciente de que, como se dijo en 1918: la autoridad, en un hogar de estudiantes, no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: enseñando".
Este es un país muy extraño. Aún los parientes y amigos de los genocidas ocupan cargos de poder, y muchos se ocupan de la educación de nuestros hijos.

18.8.04

Puertas cerradas

Miércoles 18 de Agosto de 2004, 7:30 AM
Todo el alumnado y el cuerpo docente se encuentran en la vereda. Llovizna y hace frío. Las puertas del colegio están cerradas. La portera no ha venido, y nadie tiene la llave. Hay que esperar a la directora. Los chicos, bastante pacientes, se lo toman con humor, como una grata sorpresa para matizar la rutina de todos los días.
Media hora tarde, llega la directora. Pero tampoco tiene la llave. Su argumento: "Me pueden robar la cartera en la calle". Las opciones son: que alguien vaya a la casa de la portera, o de la vicedirectora. Nadie sabe dónde vive la portera. Una docente va en el auto de su marido a la casa de la vicedirectora. Mientras, todos seguimos esperando.
Algunos alumnos quieren irse y empiezan a hacer proselitismo para no ser los únicos. Un padre llega y le grita a la directora su ineptitud e incompetencia. El padre es aplaudido por los alumnos que lo escuchan. Un grupo de docentes se aparta para ir a tomar un café al bar de la esquina, y volver cuando las cosas se hayan solucionado. El padre se lleva a sus dos hijas con la promesa de que no les pondrán el ausente.
Llega la profesora con la llave. Son casi las 8:30 AM. Los chicos no quieren entrar, se arman conatos de resistencia. Algunos entran y trasladan la resistencia adentro de la institución. La directora monta en cólera y grita a los alumnos y a los preceptores. Hay una reunión de alumnos delegados, que decide presentar una nota firmada por todos los alumnos, manifestando la disconformidad con lo sucedido.
Las cosas se calman cerca del mediodía. Y la carta del Anses que nunca llega.

17.8.04

Música marcial en los actos escolares

Nuestra bienamada rectora ha censurado una obra musical que fue repartida a todos los colegios de la Ciudad de Buenos Aires por la Secretaría de Educación. Se trata de un CD con todas las canciones patrias, pero remozadas e interpretadas por grandes artistas nacionales, como Víctor Heredia, Jairo, Alejandro Lerner, etc. Hasta hace muy poco, cualquiera podía acceder a esas canciones en la página del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sección Educación.
Pero ella dice que estas canciones no respetan ni a los próceres ni a los símbolos patrios, ya que no son marciales como lo que ella escucha en los cuarteles que frecuenta. Censura con total desparpajo, y nadie puede hacer nada.
Se compró un CD de marchas grabado por el Círculo Militar, y esta es la única música aceptada en nuestros actos escolares. Y la jubilación no llega nunca.

14.7.04

Cosas que dejamos que pasen

1.-
Profesora de informática en su laboratorio. Una alumna de nacionalidad peruana se dirige hacia su máquina con cierta lentitud, tal vez condicionada por tener que pasar ajustadamente entre sillas, mesas, enchufes y compañeros sentados.
- ¡Vamos, rápido! ¡No camine a lo peruano, muévase a lo argentino, con más energía! - exclama la profesora.
Ella y algunos de sus compañeros miraron a la docente. Se hizo un silencio, durante el cual nadie supo qué hacer.
- Mire, profesora, que en este curso somos cuatro las peruanas...
- Ah, entonces me callo - dijo la profesora, en un intento de parecer cómica. Tal vez se había dado cuenta de la barbaridad que había cometido, aunque lo más probable era que se hubiera imaginado a ocho padres quejándose ante la directora por su actitud discriminatoria.

2.-
El padre de una alumna de tercer año viene al colegio, harto de que su hija se enferme porque en las aulas no hay calefacción.
- Mire, señor - responde la rectora -, usted no sabe todo lo que hice, mandé cartas, hablé por teléfono, ya no sé qué más hacer.
- Si esto sigue así, yo llamo a los medios, armo un escándalo tremendo, cómo puede ser que en pleno invierno tengamos que seguir soportando esta situación, de la que usted es responsable - se enoja el padre.
- Mire, señor, qué más quiere que haga, yo no puedo con todo. El otro día salí del colegio por este tema y me pusieron un 70 "T".
No sabemos si el padre entendió o no. Tal vez pensó que había enviado a su hija a un colegio en el que todos se ríen de padres y alumnos.

7.7.04

Intereses de una rectora

Nuestro comercial vive todas las vicisitudes de una institución pública que recibe alumnos provenentes de familias arrasadas por la desocupación y la injusticia social. Viven en casas menos que precarias, y muchos se mantienen gracias a planes sociales y mediante actividades delincuenciales. Estas prácticas violentas, las que sufren cotidianamente y las que han aprendido para sobrevivir, las traen al colegio todos los días.
La rectora, una mujer realmente indescriptible, llamó a una reunión a los alumnos delegados, a los preceptores y a las porteras. Tema: "no puede ser que lo que se limpie al otro día está sucio, hay que cuidar al colegio".
Usted creerá que estoy jodiendo. Le aseguro que no. Tal vez ni la jubilación nos salve.

1.7.04

Perón y la rectora

Nuestra rectora es viuda de un vicecomodoro de las Fuerzas Armadas Argentinas, de apellido Solaberrieta. Tiene unas maneras autoritarias, realmente insoportables para quien desea enseñar y aprender en una institución educativa. Esto es el motivo fundamental de todos los conflictos que se viven diariamente en el comercial.

En el diario Página 12 de hoy, la historiadora Ema Cibotti escribe sobre Perón, en el aniversario de su muerte:
"Un militar que, como señala agudamente el historiador H. S. Ferns, concebía el poder como mando. Durante sus dos primeras presidencias, Perón jamás admitió el juego de la oposición, en la medida en que ello indicaba que existía gente que escapaba a su control".
"El fantasma de Perón", Ema Cibotti, Página 12 del 01/07/04.

Gracias, Ema, me has aclarado las cosas.

24.6.04

Hasta que se jubile

No hay caso. La rectora sigue haciendo nada. Tiene el escritorio de su despacho lleno de imágenes de Cristo, de la Virgen, y del Papa. También hay tremendos crucifijos e imaginería varia. Esta fundamentalista católica desconoce cualquier teoría pedagógica, y desconoce la autoridad de la Secretaría de Educación del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Hace lo que quiere, cuando quiere, y como quiere. Todo lo administrativo lo hacen otras personas, porque ella está ocupada en cómo visten los alumnos, en si escriben los bancos, o en si están firmes como soldados durante los izamientos de cada mañana. No resuelve conflictos, los crea. No da clases (ella es profesora de Historia), dicta catecismo. No le importan las normas sobre convivencia, mas bien las transgrede con alegría, tomando medidas autoritarias, arbitrarias, y lesivas de las libertades individuales. Si ve que un alumno va al baño en hora de clase, opta por cerrar con candado la puerta que comunica a los baños (que, curiosamente, también comunica a las aulas de atrás, al buffet, a cooperadora, al gimnasio y a los baños del personal). Nadie puede hacer nada, ni siquiera la secretaria de Educación, Roxana Perazza. Sólo nos resta esperar a que se jubile. Ya tiene 66 años, y esperamos con ansias desmedidas el mensaje del Anses que nos alegre para siempre.

17.6.04

Siempre me he preguntado

En temas educativos, y más en la práctica cotidiana, estamos acostumbrados a la expresión: "hay que poner límites". Siempre me he preguntado por el significado de estas palabras, porque, en mi experiencia práctica, siempre ha resultado una justificación para medidas represivas, autoritarias y arbitrarias. Para muchos docentes, parecería que es más fácil el acto de enseñanza-aprendizaje con un grupo de alumnos bajo su dominio. A pesar de la vigencia de los códigos de convivencia, a pesar de la creciente demanda por las nuevas formas de resolución de conflictos, la tentación autoritaria sigue vigente en los colegios. Es como si los docentes desconfiaran de las libertades que pueda tener el alumno, es como si todavía les temieran a los adolescentes. Algunos dicen, tal vez tratando de autoconvencerse, de que lo que hacen termina siendo mejor para el alumno. Me recuerda a aquellos padres que castigan físicamente a sus hijos, y luego les dicen: "Tarde o temprano me lo vas a agradecer".